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Martes, 14 Agosto 2012 00:10

En defensa del SAT. ¡Hacia la huelga general!

Written by  CR

 

 

La denuncia del drama social que venimos sufriendo los andaluces, ha sido el motivo desencadenante que ha motivado al SAT a sacar 4 carros de productos de primera necesidad de dos grandes superficies, como son Mercadona y Carrefour. El objetivo no era otro que denunciar el atropello que están cometiendo contra el pueblo trabajador, al mismo tiempo que destinar los alimentos extraídos a familias que se encuentra totalmente desamparadas.

La reacción no se ha hecho esperar, desde el gobierno de los banqueros y la troika, pasando por el PSOE de los Eres, que han calificado tales de acciones como "actos delictivos" o "pillajes". A esto se suma el silencio cómplice de IU, que a día de hoy no se manifestado oficialmente. También, el Partido Andalucista ha querido estar presente en el festín mediático, declarando que “los andaluces son honestos y respetuosos, y pese a las enormes dificultades mantienen la calma y el respeto”.

Y la Junta de Andalucía...¿qué?


El gobierno de Andalucía, conformado por PSOE e IU, se ha declarado “rebelde” ante las medidas del gobierno central, y dice combatirlas. La única postura coherente con esa declaración de intenciones sería apoyar la acción del SAT. O al menos, defender a los encausados de la represión.
De boca del PSOE, las declaraciones de rebeldía no tienen ningún crédito. Pero Izquierda Unida tampoco ha jugado hasta la fecha un papel diferente, ni siquiera cuando es uno de sus diputados en quien se centran todos los ataques. Con ese silencio, está otorgando al coro que trata de criminal a Sánchez Gordillo y que tacha de crimen cualquier acto de desobediencia.

¿Quien roba a quien?


Los mismos que andan implicados en casos de corrupción, como es el caso Gürtel o los EREs en Andalucía; los mismos que salvaron a la Banca con el erario público a costa del pueblo (Bankia 23.500 mill de €) y cuya factura estamos pagando con sangre; los mismos que pagan sólo en intereses de la deuda 100 millones de € diarios; los mismos que salen defiendo la presunción de inocencia de Iñaki Undargarín... estos mismos son los que hablan de justicia, pidiendo cárcel para los jornaleros por el acto simbólico que representa coger unos carros de alimentos de primera necesidad, como leche, harina, huevos, aceite, arroz o garbanzos.

Tanto el gobierno central como el andaluz no tienen pudor en justificar los recortes, la pobreza y miseria, los millones de parados, los desahucios, los recorte en pensiones, educación o sanidad. Nos dicen que hemos vivido por encima de nuestra posibilidades, que la prima de riesgo está en alza y que tenemos que recortar para calmar a los mercados, en fin todo un discurso para justificar. Sin embargo, para Griñán, coger 400 € en alimentos para dárselo a gente que no tiene para comer, son palabra mayores y “es una barbaridad”.

Sobreseimiento de todos los procesados.


La respuesta del gobierno no se hizo esperar. Los mismos que amnistiaron a los grandes defraudadores ahora ordenan con la mayor inmediatez la detención de los sindicalistas. Los mismos que premian con millones a los ejecutivos de bancos ladrones de ahorros, quieren multar y encarcelar a los jornaleros. La situación parecería surrealista, si no estuviéramos tan acostumbrados a vivirla una y otra vez. Sólo hace unos días una lluvia de multas cayeron sobre quienes se movilizaron desde la marcha negra al 19 de julio.
Todos los encausados deben ser absueltos de sus cargos. Corriente Roja se declara solidaria con los reprimidos.

De las acciones a la huelga general


Las acciones están bien para visibilizar el problema y denunciar la situación. Sin embargo, este gobierno no va a retroceder en su plan de guerra y menos hacer concesiones así como así. Se hace necesario tirarlo abajo para poder romper con estos planes de miseria que nos están condenado.

El sindicalismo de clase y combativo tiene una oportunidad; eso se demuestra con la simpatía que levantó estos días el SAT. Tenemos que ser capaces de canalizar toda esta bronca para fortalecer las luchas en marcha, como la de los y las trabajadoras públicas o las ocupaciones de fincas. Y también para construir una movilización unitaria y sostenida de todo el sindicalismo alternativo, que unificando todos los sectores sea capaz de avanzar hacia una nueva huelga general, esta vez enmarcada en un plan de lucha real más amplio para derribar a Rajoy, no sólo como una protesta simbólica.