Para profundizar sobre el tema, entrevistamos a Juan Carlos, que trabaja en los Servicios Centrales de la Consejería de Asuntos sociales de Madrid, ubicados en la calle O’Donnell 50 (antiguo Orfanato), y es delegado sindical de UGT en su centro, y a Juan, trabajador del Ayuntamiento de Torrejón y delegado sindical de CO.BAS. Ambos vienen desarrollando en sus centros de trabajo, desde hace varios meses, una de las principales luchas del sector. Un sector sobre el que el gobierno de Rajoy, con sus planes de ajuste, más se ha ensañado. Todo indica que van a seguir produciéndose cada vez más recortes en el sector; por eso a la vez que hay que seguir luchando, es necesario hacer balance y sacar conclusiones de la lucha y de sus perspectivas.
Juan Carlos nos cuenta que la lucha en su centro de trabajo comenzó desde las primeras medidas de recortes que adoptó Esperanza Aguirre a principios de año, con los Presupuestos para 2012. En ese momento hicieron algunas Asambleas y alguna concentración esporádica frente a la puerta de la Consejería. Transcurridos unos pocos días se abandonaron las concentraciones y prácticamente la lucha contra esas medidas. Sin embargo, algunos compañeros y compañeras del centro de trabajo decidieron organizarse permanentemente y mantener reuniones, se iban a desayunar juntos y debatían y trataban de idear posibles acciones a desarrollar, intentando funcionar como un grupo organizado que pudiera mantener y reavivar la lucha en cuanto se dieran las circunstancias que pensaban se iban a agravar. Incluso se hicieron con algún material: megáfono y tela de pancartas, para estar preparados en caso de que se reanudaran las movilizaciones. “A su vez”, nos cuenta, “cada uno en su ámbito sindical trataría de presionar sobre los sindicatos para que se continuaran las luchas, también pretendíamos ir discutiendo con los compañeros y compañeras del centro de trabajo para tratar de elevar la conciencia de la situación y la necesidad de la lucha. Incluso se habló de la posibilidad de ruptura colectiva, coordinada y pública del grupo con los sindicatos en los que cada uno estuviera afiliado, en caso de que no retomaran las movilizaciones”.
Por su parte, en el centro de trabajo de Juan, en el Ayuntamiento Torrejón, según nos cuenta él mismo, como en el resto de los Ayuntamientos del Área Metropolitana de Madrid, su centro está impregnado “por el pánico que tienen las secciones sindicales a impulsar asambleas en los centros de trabajo para que la plantilla no sea la que controle el proceso de lucha”.
Corriente Roja: Después de la ofensiva del gobierno de Rajoy hacia las empleadas y empleados públicos y el rotundo rechazo que esto ha generado en el sector, ¿cómo ha sido la respuesta en cada uno de vuestros centros? ¿Continúa la lucha? ¿Estáis organizados?
JUAN CARLOS: Ya, desde el segundo paquete de recortes de Esperanza Aguirre, que supuso unos nuevos presupuestos para el mismo ejercicio de 2012 y que reformaban los aprobados a primeros de año, se impulsó de nuevo la lucha. Se organizaron asambleas en las que incluso se planteó la posibilidad de hacer una huelga para confrontar estas medias. En ese momento ya se había iniciado la heroica lucha minera y se avivaron sentimientos de solidaridad obrera y de apoyo a esta lucha. La lucha se plasmó en salidas en la media hora del desayuno a las puertas del centro de trabajo ocupando la acera contigua y sin permiso gubernativo. La policía no aparecía y los trabajadores en un número más amplio que en las primeras (pero todavía no lo suficientemente elevado), nos manifestábamos durante media hora al lado de la puerta del Centro de trabajo durante dos días a la semana: jueves y viernes. Nuestro grupo organizado lanzábamos consignas portando el megáfono, pero la mayoría de los trabajadores no se animaban a gritar y permanecían con una actitud poco activa. Incluso nos costaba hacer que el grupo de trabajadores se moviera, tratando de que no nos quedáramos quietos en la acera, sino que camináramos por ella para que se nos viera más. Nuestro pequeño grupo organizado trataba de agitar y de generar actitudes activas de protesta por parte de los compañeros y compañeras pero con relativo éxito.
Pero, a partir de las medidas que Rajoy anuncia ante el Congreso de los Diputados y la avalancha de movimientos espontáneos de ocupación de las calles por parte de los trabajadores del Sector Público, en nuestro Centro de trabajo logramos unificar las protestas con los trabajadores de maternidad de O’Donnell. Desde nuestro grupo nos pusimos en contacto con ellos para que esto fuera posible, saliendo a las 11 de la mañana y hasta las 11:30. Desde el primer día y de manera espontánea se cortó el tráfico de la calle O’Donnell, el número de trabajadores que realizó y ha seguido realizando la protesta aumentó considerablemente, pese a que ya hay bastantes trabajadores de vacaciones. Todo el mundo gritaba las consignas que dábamos desde nuestro megáfono y, además, los compañeros y compañeras espontáneamente daban sus gritos, uno de los más coreados, y con el que se inició la protesta el primer día, fue: “manos arriba esto es un atraco”. Pero se gritó todo tipo de consignas, la mayoría haciendo un llamamiento a la dimisión del gobierno de Rajoy y de Esperanza Aguirre, a meter los banqueros a prisión, a la defensa de la Sanidad Pública, diciendo que la lucha es el único camino, contra la deuda y tratando de que los conductores retenidos apoyaran la movilización, etc… Es decir gritos de claro contenido político que cuestionan el orden establecido y la necesidad de la lucha y de la defensa de los derechos económicos y sociales de los trabajadores. Posteriormente se ha seguido en esa línea, incrementando la unificación de las luchas con otros sectores que tenemos próximos, de modo que ahora salimos juntos colectivos de trabajadores de: Servicios Centrales de la Consejería de Asuntos Sociales, maternidad del Gregorio Marañón, Hospital Santa Cristina, Casa de la Moneda y Hospital Central del Gregorio Marañón y se está cortando una vía más ancha y principal que O’Donnell, en concreto la plaza en la que confluyen Doctor Esquerdo y O’Donnell con la M-30. Es decir que todo el movimiento ha dado un gran salto cuantitativo y cualitativo en muy poco tiempo y el proceso y la situación se mantienen y no tiene visos de detenerse a corto plazo.
JUAN: En nuestro caso, cada sindicato convoca concentraciones los viernes supeditadas a la necesidad del "aparato" de mantener vivas las llamas, pero evitando la generalización y extensión.
También existe un acuerdo tácito, en la propaganda, consignas... para evitar que las subcontratas, los sectores terciarizados (que son la mayoría de los puestos de trabajo) participen en el conflicto. A pesar de lo que los planes de ajuste están suponiendo, y de hecho continuarán recortando el precio que los Ayuntamientos pagan a los servicios subcontratados con el consiguiente recorte de plantillas, bajadas de salarios y merma de los servicios, que por ejemplo, ya ha comenzado en la limpieza de Madrid... Por la vía de los hechos el ajuste afecta a todos/as fijos y subcontratados.
Corriente Roja: Hace ya tiempo que, desde Corriente Roja venimos impulsando la unificación de todas las luchas de trabajadores y trabajadoras como única manera de enfrentarse al ataque de las medidas del gobierno. En vuestros centros ¿habéis empezado a tener, o tenéis, relación con otros sectores de la Administración pública, con Sanidad, con otras luchas o centros de trabajo en conflicto?
JUAN CARLOS: En este terreno el movimiento está mucho más inmaduro y retrasado. Gran responsabilidad de esta situación responde a la actitud de las grandes centrales sindicales que con sus actuaciones disgregan las luchas y los movimientos, en lugar de unificarlos. Incluso dentro de la propia administración autonómica que, al menos en teoría, tiene el mismo “jefe” y el mismo Convenio Único para los laborales y el mismo “Acuerdo general de Funcionarios” para los funcionarios, no existe en la práctica integración. Pertenecen a diferentes estructuras sindicales, distribuidas por sectores: sanitario, enseñanza, resto del sector autonómico…; tampoco hay organización a la hora de la movilización, puesto que en gran medida cada uno va por su lado. No existe ningún tipo de dirección coordinada de las movilizaciones y, además, en realidad lo que se viene haciendo es por fuera de los sindicatos, puesto que los cortes de tráfico y las salidas en los desayunos ha sido producto de la espontaneidad del movimiento. Los grandes sindicatos sólo han convocado la manifestación que se celebró el día 19 y, al menos por el momento, no ha habido ninguna otra convocatoria oficial de los grandes sindicatos. En realidad la práctica sindical apoyada de manera exclusiva en la negociación a costa de todo, política sindical que se lleva realizando desde hace muchos años, lleva implícitas la negociación parcial y la búsqueda de atajos puntuales, lo que objetivamente provoca la ruptura de la unidad y el debilitamiento del movimiento y la acción sindical.
Nosotros, desde nuestro Centro de trabajo, hemos roto esa dinámica mediante contactos directos entre los diferentes centros de trabajo que estamos próximos, unificando las movilizaciones y dando, a través de las consignas y los gritos, planteamientos globales y totalizadores al conjunto de los trabajadores del Sector Público. Estamos además en el proyecto de realizar una Coordinadora que establezca los objetivos y las acciones a desarrollar desde abajo y mediante su discusión democrática a todos los niveles. Siendo además la única posibilidad real de mantenimiento de la lucha, sin desviaciones ni traiciones, y a través de la acción directa de los propios trabajadores autoorganizados.
JUAN: No existe una conciencia colectiva que tenga claro que los recortes son para todos/as. Junto a esto, las convocatorias, al hacerse de forma aislada en "cada centro de trabajo", no ayudan al impulso de la unificación del conflicto… Ese es un punto débil de la lucha que tenemos que revertir, porque es imprescindible empezar a unificar. No es que no haya luchas, hay muchas, pero el problema es que están aisladas y no tienen un objetivo claro de continuidad y de exigencia.
Corriente Roja: Y tras el análisis y el balance del conflicto que nos habéis descrito, ¿qué perspectivas veis en la lucha del sector público?
JUAN CARLOS: Es difícil de prever qué va a suceder en el proceso. Existen grandes desafíos abiertos que tenemos que ser capaces de superar y que rompen con toda la dinámica y la tradición de las luchas en el Sector Público durante las últimas décadas. En el ámbito organizativo el modelo sindical que se ha desarrollado se ha basado en la existencia de grandes centrales sindicales que han aglutinado la representatividad, a través de las elecciones sindicales en los comités y Juntas de Funcionarios, sin apenas militancia, y la poca que ha existido absolutamente pasiva, que en concomitancia con el poder ha ido negociando migajas mediante mejoras parciales a ciertos colectivos, hasta que la desmoralización y la debilidad de los trabajadores ha hecho derrumbarse el modelo. Además las migajas han dejado de ofrecerse por parte del gobierno. Más bien al contrario, han aprovechado la debilidad de las centrales sindicales grandes para ir directamente a destruirlas. Es lo que suele suceder cuando te alías con tu enemigo objetivo. Por ello, es fundamental combatir ese problema organizativo levantando con las luchas algún tipo de estructura, Coordinadoras de trabajadores, por ejemplo, que permitan la elaboración desde las bases de un modo absolutamente participativo y democrático.
Por otra parte, el otro desafío es ideológico y de análisis y comprensión de la realidad. Es necesario abordar la situación desde una perspectiva global de crisis y derrumbe del conjunto del sistema capitalista, exigiendo y construyendo de manera autoorganizada una salida a la crisis favorable al conjunto de los trabajadores, único modo real y consecuente de solventar la situación, basando todo el proceso en la elaboración y defensa incondicional hasta las últimas consecuencias de un programa de salvamento de los trabajadores y el pueblo.
Sin embargo considero que las perspectivas de aceleración de la crisis y derrumbe del sistema capitalista, junto a la decidida lucha que ya se ha emprendido por parte de los trabajadores, abre la oportunidad, si se hacen las cosas correctamente, de lograr el objetivo de transformación de la sociedad para que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores.
JUAN: Las movilizaciones efectuadas hasta la fecha han servido para que el conjunto de los trabajadores públicos tomen conciencia de su fuerza, la angustia que supuso el anuncio de los planes de ajuste ha dado paso a la esperanza.
La gente sabe que el primer rescate con el decreto del pago a los proveedores que comienza en el 2012 y tiene un periodo de carencia de dos años, hasta el 2014, va a suponer que los Ayuntamientos, Diputaciones..., es decir, todas las transferencias del estado van a ir al pago de los intereses de la deuda antes que a las nóminas. El dinero que se recorta con las medidas anunciadas en julio, se lo van a comer los intereses de la deuda y por tanto las medidas significan un desesperado intento de ganar tiempo.
En la medida que se perciba que la pervivencia del empleo y de los salarios va ligado a la derrota de este gobierno, cuestión que ya empieza a despuntar, nos indicarán los derroteros que la lucha va a tener.
En el terreno más inmediato la pelea entre el movimiento y la burocracia sindical es resolver el espejismo de cualquier salida negociada de un conflicto en el cual una parte, el gobierno, carece de capacidad de negociación.
Corriente Roja: Es obvio que la política de recortes de los servicios públicos en general y de las condiciones de los trabajadores y trabajadoras de la Administración, que está imponiendo el gobierno de Rajoy, tiene un trasfondo y unos intereses concretos, ¿cuál creéis que es el problema real de fondo?
JUAN CARLOS: El problema de fondo es la génesis de la Unión Monetaria y la construcción europea que desde sus orígenes tuvo como objetivo el dominio y la imposición de los intereses alemanes y franceses, principalmente, como grupo duro de la Unión. Los intereses de estas naciones fundamentalmente sobre la periferia europea, implicaron el desmantelamiento de gran parte de su actividad productiva, de cara al incremento de sus exportaciones a esos países. Se generó, de este modo, una división del trabajo internacional, que aunque ya estuviera presente anteriormente, se aceleró e intensificó a raíz de la integración europea de estos países. Estamos hablando de España, Portugal, Grecia y, en menor medida, Italia, puesto que esta nación estuvo ya en el origen de la creación de la Comunidad Europea y pudo, en consecuencia, participar de forma directa en su diseño inicial. Además todo el proyecto estaba enmarcado en el objetivo neoliberal de desregulación colectiva y masiva para los trabajadores del conjunto de los países que integraran la Unión Monetaria, así como la absoluta liberalización del movimiento de los capitales que garantizase su acumulación y la imposibilidad de control fiscal o estatal de cualquier tipo. En ese contexto se ha desencadenado la crisis que estamos viviendo, que ha acentuado e intensificado todos estos procesos. La base además de todo esto no es otra que la dinámica económica irracional del capitalismo y sus mercados.
Realmente todos estos objetivos de recortes de derechos sociales y económicos, libertades políticas y, en definitiva, regresión en las condiciones de vida de los trabajadores, estaban planificados al margen de la propia crisis.
Esta lucha no la podemos perder, es vital para la supervivencia de los trabajadores y se hace imprescindible transformar radicalmente la sociedad para poner a la economía y la política al servicio de los trabajadores y las clases populares.
JUAN: Como dice el refrán "donde no hay mata no hay patata". Nos encontramos con un estado raquítico en el sector público en comparación con su entorno europeo. Y para colmo, el gobierno anunció su intención de rebajar 10 puntos el peso de las administraciones públicas en el conjunto del PIB, aunque esto no se sepa porque no se ha publicitado lo suficiente. Su traducción inmediata es transferir el capital a las divisiones de servicios de las constructoras, FCC, Acciona, etc…, vía privatización generalizada de servicios públicos. En definitiva es la caída en picado del ladrillo la que arrastra a "su gobierno".
Teniendo en cuenta, que, como decíamos al principio, a pesar del verano, han continuado las movilizaciones, al igual que el gobierno, que no ha cesado en sus recortes, todo indica que septiembre va a ser un mes en el que la lucha de todos los sectores se profundice. Ya se han anunciado importantes convocatorias como la marcha del 15 de septiembre a Madrid, la llamada para ir al Congreso el 25 de septiembre y la huelga general del 26 en Euskadi, que se extenderá probablemente a otras comunidades, además de una jornada estatal de lucha convocada por el sindicalismo alternativo.
Los trabajadores y trabajadoras del sector público deben profundizar las movilizaciones partiendo de la unidad de los distintos sectores, exigiendo a las cúpulas de los sindicatos mayoritarios la necesidad urgente de una huelga general, que dure lo que sea necesario hasta echar al gobierno y su plan; y exigir también que se deje de pagar la fraudulenta e inmoral deuda y que todo ese dinero se utilice para un plan que rescate a los obreros y no a los banqueros.
















