Un atentado de la oposición mató a cuatro miembros del alto escalón de las Fuerzas Armadas Sirias, entre ellos el ministro de Defensa, general Dawould Rajh y al, también general, Assef Shawkat, cuñado de Assad y ministro del Interior. Los miembros del Estado Mayor del Ejército sirio fueron muertos por la explosión de una bomba, durante una reunión en las instalaciones de Seguridad Nacional.
El gobierno afirma que se ha tratado de un atentado suicida, pero el Ejército Libre de Siria (ELS), que reivindica el ataque, informó que plantó el explosivo en el local. Sea cual sea el método utilizado por los rebeldes, queda claro que él sólo puede ser realizado con el apoyo de personas próximas al régimen, lo que indica el avance de divisiones en el seno de la dictadura de Assad. Las defecciones en masa de las filas del Ejército ya indicaban esa tendencia.
Los enfrentamientos entre los rebeldes y las fuerzas del dictador sirio, que se concentraban en el distrito de Midan, al sur de Damasco, ya tomaron gran parte de la capital, según informes, aproximándose al Palacio de Bashar. La lucha por el control de la capital se da, ahora, calle por calle. No se sabe si Assad continua en Damasco o se refugió en la ciudad de Latakia, de mayoría alauita (la misma corriente musulmana de Assad) y situada al noroeste del país. “Latakia será la Sirte de Bashar”, decían los rebeldes en las redes sociales, según el periódico español El País, refiriéndose al destino del ex dictador libio Muammar Gadafi.
Resistencia se fortalece
La muerte del general Rajha fue el golpe más duro sufrido por la dictadura de Assad desde el inicio de la revuelta, hace 16 meses. El ministro de Defensa era quien controlaba a la policía política de Bashar y las principales divisiones del Ejército sirio. La dictadura trata al máximo mostrar normalidad, nombrando a un nuevo ministro de seguridad, Fahad Al-Freij, que apareció en la TV estatal el día 19, siendo posesionado por el propio Assad, pero no es capaz de revertir la percepción de que el régimen se desmorona rápidamente. Los rebeldes ya controlarían las principales fronteras del país.
Desesperadas ante el avance de los soldados rebeldes, las fuerzas de Assad recrudecen la represión contra los opositores y la población del país. Se estima que el número de muertes ya llega a 17 mil desde el inicio de la rebelión. Sólo este día 19, habrían muerto 250 personas. Tanques y helicópteros del ejército estarían bombardeando posiciones rebeldes en plena área urbana de la capital, en tanto informes dan cuenta de verdaderas matanzas ejecutadas a sangre fría por los soldados de Assad.
La brutal represión de Assad no está siendo capaz, sin embargo, de contener el avance del Ejército Libre de Siria. A pesar de contar con visible inferioridad bélica, los rebeldes tienen el apoyo de la población siria y, en Damasco, jóvenes arman barricadas en las calles para impedir el paso de las fuerzas de Bashar, que puede estar viviendo sus últimos momentos como dictador.
Traducción: Laura Sánchez
















