El tijeretazo a la Dependencia tiene un mayor impacto en las mujeres porque somos las mujeres las que engrosamos la lista de personas dependientes; colectivo formado sobre todo por personas mayores, ya que nuestra esperanza de vida es mayor. Eso sí, vivimos más años pero en peores condiciones de salud que los hombres. Y también somos nosotras en su gran mayoría las cuidadoras, tanto informales en el ámbito familiar como dentro del personal contratado.
Unas Ayudas Sociales Insuficientes Que Se Recortan Cada Vez Más.
Lo cierto es que el Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) que es el conjunto de ayudas económicas y prestaciones de cuidados que se vienen otorgando desde la aprobación de la Ley en el 2007, nació falto de recursos de todo tipo y su desarrollo ha sido muy desigual entre las distintas Comunidades Autónomas.
Además, la prestación económica para cuidados en el entorno familiar, que iba a ser de “carácter excepcional” frente a otro tipo de recursos, ha sido la prestación más concedida. La razón es clara: Al Estado le sale mucho más barato mantener a una persona dependiente en casa a cargo de sus familiares, que costearle la atención socio-sanitaria profesional que precisan estas personas. Y de paso (aunque no se reconozca), la ayuda es una “limosna” que alivia la situación económica cada vez más asfixiante por la que atraviesan tantas familias con todos o casi todos sus miembros en paro.
De este modo, no sólo no se ha creado el empleo que la puesta en marcha de esta Ley prometía, sino que los cuidados en la familia han contribuido a mantener a las mujeres recluidas en el hogar, reproduciendo el rol que el sistema patriarcal nos asigna.
Y aunque la aprobación de esta ley ha supuesto una mejora en la calidad de vida de muchas personas dependientes y sus familias, los recortes llevados a cabo para hacernos pagar la factura de la crisis capitalista que no hemos creado, están provocando que el SAAD ya de por sí deficiente, “haga agua por todas partes”.
Al retraso en el pago de las ayudas económicas a las cuidadoras, se sumó el impago del personal empleado en los numerosos Centros de día o Residencias concertadas para la aplicación de la Ley, donde la mayoría son mujeres, de los que además han ido eliminando personal; lo que impide garantizar unos cuidados de calidad en dichos centros. Esto, unido al co-pago cada vez más difícil de sobrellevar para muchas familias en el coste de las plazas concertadas, hace que estas decidan sacar al familiar dependiente del centro y atenderlo en el propio domicilio. Cuidados que como sabemos recaen fundamentalmente en nosotras.
También las trabajadoras del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD), dentro de las empresas concertadas por las CCAA y que hacen negocio con la Dependencia, han visto empeoradas sus condiciones laborales y han sufrido el retraso o impago de sus salarios, por lo que durante este año y el pasado 2011 han tenido que echarse a la calle o declararse en huelga para reclamar lo que es suyo.
Para Salvar A Los Bancos Y Pagar La Deuda Nos Declaran La Guerra Social.
Con este nuevo paquetazo que se suma a los anteriores, el Estado hace tiempo que nos viene declarando una guerra social a los trabajadores y el pueblo. Una guerra social en la que para salvar a los bancos y pagar la deuda tienen que soltar todo el “lastre” que haga falta. Así, los más débiles como son personas mayores, enfermas, y dependientes, son abandonadas a su suerte.
Con las últimas medidas aprobadas, se recortan las ayudas a la Dependencia en un 15%, y no se incluirán en el régimen de la Seguridad Social a las nuevas cuidadoras-es informales como se venía haciendo hasta ahora. Además se tendrá en cuenta la situación económica de la personas cuidadora y no sólo la de la persona dependiente, como hasta ahora, en la concesión de las ayudas. Ayudas que en el mejor de los casos no pasan de 520 euros. Una cantidad ya ahora ridícula y casi un insulto para mujeres que tienen que atender a un familiar a tiempo completo, que necesita ayuda o cuidados especiales para todas las actividades de la vida diaria.
Pero con todo, y como dice el propio presidente de la Asociación estatal de Directoras y Gerentes de Servicios sociales, “de todas las medidas que se han tomado para el descuartizamiento de esta ley, la más canalla de todas”, es la que a partir de ahora permitirá a las Comunidades Autónomas alargar el trámite para la concesión de las ayudas desde los seis meses actuales hasta los 2 años, de forma legal y sin coste alguno para ellas.
Así, esta nueva reforma, no sólo va a hacer crecer enormemente la lista de personas que actualmente tienen reconocido el derecho a las ayudas pero aún no se les han concedido (El llamado “limbo de la dependencia” y en el que se encuentran unas 7000 personas), sino que van a dejar morir a decenas de miles de mayores, esperando el acceso a un derecho consagrado por una ley. Ya ahora las estadísticas anuales demuestran que miles fallecen esperando unos trámites que en la mayoría de las CC.AA se alargan muy por encima de los seis meses.
¡Incorporar A todas Las Mujeres, Y Unificar Las Luchas!
Ante todas estas agresiones, trabajadoras-es de la Dependencia, así como asociaciones de personas dependientes y sus familiares, están empezando a organizarse y salir a la calle.Un ejemplo de ello son las Plataformas en defensa de la Ley de Dependencia que están surgiendo.
Desde Corriente Roja apoyamos las movilizaciones que están llevando a cabo y creemos necesario que se incorporen a las mismas también las mujeres cuidadoras en el hogar, las cuales por el aislamiento social en que se encuentran, tienen a veces más dificultades para defender sus derechos.
Asimismo hacemos un llamamiento para que se sumen y coordinen con el resto de luchas que contra todos los recortes sociales se vienen llevando a cabo; pues sólo unificando las distintas luchas en curso, podremos pararle los pies a este gobierno mentiroso, enemigo del pueblo y de las mujeres, y que gobierna al servicio de la Troika y los capitalistas.
Laura R.

















